jueves, 3 de enero de 2008

“Dust Bowl refugee”. La poética del polvo de Woody Guthrie

“Woody is just Woody. Thousands of people do not know he has any other name. He is just a voice and a guitar. He sings the songs of a people and I suspect that he is, in a way, that people. Harsh voiced and nasal, his guitar hanging like a tire iron on a rusty rim, there is nothing sweet about Woody, and there is nothing sweet about the songs he sings. But there is something more important for those who still listen. There is the will of a people to endure and fight against oppression. I think we call this the American spirit.”

John Steinbeck

Como si de una plaga veterotestamentaria se tratara, el Medio Oeste de los Estados Unidos se vio afectado durante los años de la Gran Depresión por una serie de calamidades que obligaron a miles de familias campesinas a abandonar sus granjas y emigrar a la entonces tierra prometida de California. Esta es la conocida historia que cuenta la célebre novela de John Steimbeck, Las uvas de la ira y que John Ford puso en imágenes de celuloide. Pero también es la historia que Woody Guthrie narró musicalmente y en primera persona en el disco Dust bowld ballads. Gutrie nació 1912 en Okemah, Oklahoma, el estado que se hizo célebre por ser el que más materia humana aportó a la marea de hambrientos que cogieron camino de California en esta peregrinación. Tal es así que a estos inmigrantes que cambiaron la “cuenca del polvo” por la “cuenca de la fruta” se les llamó para siempre okies, vinieran de donde vinieran. Woody Guthrie fue uno de ellos.

Dust Bowl

El drama humano que se esconde detrás del fenómeno dust bowl transformó esta manifestación meteorológica y su principal ingrediente, el polvo levantado por el viento, polvo que lo sepultaba todo, polvo que oscurecía el sol trayendo la noche durante días, polvo que enterraba casas, coches, animales, campos; en el símbolo de la diáspora de los okies: I’m going where’s no depression, to the lovely land that’s free from care”. El polvo de las tormentas de arena, pero también el polvo del camino del exilio y el polvo de los campos de refugiados en una tierra prometida que no pudo, o tal vez no quiso, acogerlos a todos, fue su inseparable compañero de fatigas.

En Las Uvas de la ira de Steimbeck/Ford la tormenta de arena y el polvo están presentes como una negra premonición de los malos tiempos que se avecinan para los granjeros acosados por la sequía, las malas cosechas y las deudas con los bancos; sin embargo, en las baladas de Guthrie dedicadas al Dust Bowl el polvo es un símbolo omnipresente que resume íntegramente la condición del wanderer worker; el propio Guthrie se autodefinía como “the dustiest of the dust bowlers”. Al contrario que en la Biblia, la emigración no será un camino gozoso de regreso a la tierra patria, sino un arriesgado viaje hacia una incierta tierra prometida.

Estas tres obras artísticas están enlazadas entre sí con continuas remitencias de una a otra. Guthrie escribió o cantó esas canciones a los largo de los años 30, antes durante y después de la publicación/proyección de The grapes of wrath. Steimbeck se ilustró con su figura y sus historias cantadas y después el propio Woody escribió algunas canciones inspiradas por la lectura de la novela y el visionado de la película (de la que hizo una reseña en el Daily Worker). Sirvan como ejemplo su retrato de Tom Joad en la canción del mismo nombre o la historia del martirio del predicador Casey, reconvertido en azote del explotador sin escrúpulos, en Vigilante man. La sesión de grabación de Dust Bowl Ballads se llevó a cabo en New York el 26 de abril de 1940, el disco se publicó a principios de julio. Las tres obras se difundieron prácticamente a la par.

No podemos olvidar tampoco, en este repaso del reflejo artístico de la depresión en el medio rural de los Estados Unidos, el trabajo de los fotógrafos del programa fotográfico de la Farm Security Administration. Roosevelt quiso que una parte de la partida presupuestaria destinada a paliar la miseria en el campo en el contexto del New Deal sirviera para que algunos de los mejores fotógrafos americanos de la época documentaran un modo de vida destinado a desaparecer, al mismo tiempo que se justificaba el dinero gastado en paliar la miseria campesina y la construcción de campos de acogida mínimamente decentes para los hambrientos que buscaban trabajo mediante la difusión masiva de las imágenes del desatre. El resultado fue tan interesante y válido desde el punto de vista artístico que tiene hoy lugar asegurado en cualquier Historia del Arte del Siglo XX.

5 comentarios:

Diáfana dijo...

Sólo pasaba por aquí y me apeteció mandarte un besazo.
Por cierto, ¿que leches les pasa a tus comentaristas? ¿Están todos forraos y de vacaciones en las Bahamas sin cobertura en el portátil?

Aich, ¡que juventud! ;)

may borraz dijo...

Hi man!

Acabo de colgar un comentario pero no aparece. ¡A saber dónde lo habré enviado! ¿O es que te has pasado como yo al bando de los censuradores de comentarios y está pendiente de tu visto bueno?

Bueno, te felicitaba por tu salto de Vermeer a Guthrie, y te comunicaba que en el caso de que sea la primera de una larga serie de entregas sobre un nuevo tema la seguiré atentamente.

También te adjuntaba una dirección de you tube en el mi admirado Bob le cantaba a Woody.

Ahí va todo de nuevo,

http://youtube.com/watch?v=dLxzLadO02U


Besos, como siempre.

May

Mariano Cruz dijo...

Querida Diáfana: pues otro besazo para ti, ya te contesté en tu blog pero hago acuse de recibo aquí también y así sube el número de mensajes por otro lado, jejejeje. Mis comentariastas deben estar de vacaciones permanentes, o bien aburridos.

May: en principio pretendo que sea una serie, pero no larga, a lo sumo una o dos entregas más. Supongo que la canción de Dylan a la que te refieres es "Song to Woody". La primer vez que escuhé a Gutrie fue en un coche cruzando La Mancha profunda y creí que esa voz nasal y desgarbada pertecía al de Minnesota.

Un beso

Aitor Diaz Paredes dijo...

Bueno, aunque mi padre sabe sacar más partido al blog, yo lo tomo como referente. Soy estudiante de periodismo y disfruto mucho leyendote cuando tratas temas tanto de arte como de literatura, sobre todo; me encanta la literatura americana posterior a McCarthy.

Un saludo.

Mariano Cruz dijo...

Muchas gracias Aitor por pasarte por aquí. He léido en tu blog muy buenos textos sobre música. Sobre la literatura norteamericana estoy de acuerdo contigo en que en matería de narrativa en ningún lugar de la tierra se ha escrito nada mejor que allí desde Dos Passos para acá. Para que luego digan que los americanos son unos necios (que se lo pregunten a Dylan y Jonnhy Cash). Yo te puedo decir que mi vida cambió el día que descubrí a Raymond Carver.

Por cierto, ¿lee tu padre el blog?

Te he puesto en los enlaces.

Salud!!!